Testimonios

Felipe y Jacinta

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Amante de los perros desde que nací y como tal, absolutamente ignorante en el tema.Siempre he creído que nada es casualidad.

Un día paseando a mis dos perros en un parque alguien de lejos me dice que por favor afirme a mis perros por que venía con 4 cachorros Pastor Alemán, era simplemente Patricio Fernández, quién es hoy, mi instructor y amigo.

Con él aprendí a conocer a los perros, a perderle el medio, y entender por que se comportan de determinadas maneras,ha sido mi guía en esta hermosa pasión, donde hoy puedo decir que mi comunicación con mis perros y los otros es definitivamente eficaz y diferente a lo que siempre crei, me di cuenta que como en todas las cosas y en especial con la naturaleza hay que dedicarles el tiempo que necesitan.

Creo que en general la gente que le gustan los perros se compra uno ó recibe uno que se lo regalan, pero el perro queda ahí, creyendo que el este hará cosas por si solo y si no las hace el pero es un tonto y no sirve.

Cualquier perro sirve siempre en cuanto le demos el espacio, cariño y tiempo que se merece cualquier ser viviente.

Después de un año de conocer a Patricio he rendido mi primera participación con Jacinta en el campeonato Nacional de Adiestramiento, llevado a cabo el club de criadores de pastores alemanes, obteniendo un honroso segundo lugar , nunca creí llevar una copa a mi casa.

Hoy estoy entrenando con muchísimo entusiasmo, entusiasmo que siempre me da mi mentor y amigo entrenador, para competir por una prueba de mayor categoría y entrenando tambien a mi otro perro para que de su primera prueba de adiestramiento básico.

 

 

 

Tiziu ” Titi “

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De la Cruza de un Hembra Bull Terrier y un Macho Amercican Stafford inglés, nacieron 7 hermosos cachorros, uno de ellos, mi querido Tiziu….
Aproximadamente a los dos meses de edad vendimos todos los cachorros, siendo tiziu al único que le seguí siempre la pista porque lo había adquirido un conocido, al cabo de cuatro años ésta persona se va del país y nuevamente este cachorrito pasaría a estar a mi cargo.

En un principio reconocí a un perro un poco nervioso y bastante enérgico como siempre fueron sus progenitores también, por lo mismo no me llamaba mucho la atención esas actitudes, hasta que al cabo de unos pocos días me encontraba en el segundo piso de mi casa y escucho unos gruñidos y gritos, bajo rápidamente las escaleras y veo a un amigo acorralado en una ventana y a Tiziu amedrentándolo con gruñidos y una postura muy amenazadora, el perro salta hacia él y yo espontáneamente cruzo mi pierna para frenarlo mientras le gritaba fuertes NO… el perro se fue cabizbajo a su casa tiritando, descompuesto y desorientado…. Después de este episodio cambió todo…

Tuve susto de exponer a alguien más a un supuesto ataque (aunque nunca logró morder a nadie), repitió esta conducta con dos o tres hombres más, siendo el último un joven de aproximadamente 15 años que estiró la mano en la calle como para acariciarlo y él se para en dos patas y se tira hacia su cuerpo,, gracias a Dios pude sujetar fuerte la correa para sostenerlo. Siempre después de estos episodios el pobre Tiziu se descomponía, quedaba como en shock por varios minutos tiritando y con la cola entre las piernas…. Fue en ese entonces cuando tomé la decisión de que esto ya no era un simple trastorno por los “cambios sufridos” al irse su dueño, sino más bien algo más importante y debía ser tratado.

Comenzé a tratar de entender porque actuaba así, en una primera instancia lo llevé a un “sicólogo” perros que lo mantuvo varios meses medio dopado con seguidas dosis de fluoxetina y una extricta disciplina, basada básicamente en establecer muchos hábitos. Como resultado tenía un perro bastante somnoliento con los ojos muy rojos y muy temeroso.. si bien ya no había vuelto a “atacar” a nadie,, no encontraba muy natural mantenerlo con fármacos todo el tiempo… Fue entonces cuando Patricio tomo el caso , y lo primero que hizo (enterándome después) fue quitar las dosis de fármacos que recibía el perro, lo llevó a lugares públicos, lo relacionó con otros perros y lo entrenó. Mi titi comenzó a cambiar, dejó de ser el perro que era incapaz de mirarte a los ojos,( sino más bien lo hacía de reojo con susto), se puso más alegre y nunca más hizo el intento de “atacar” a alguien. Obviamente mi Titi, como le decimos de cariño, no lo expongo a situaciones que me ameriten duda su comportamiento,, en especial con los otros animales y niños, pero mas que nada porque es un perro de mucho musculo y no tiene mucha motricidad fina, es mas bien bruto y podría botar a un niño por accidente.

Ahora estoy feliz con TiTI, nos cuida muy bien la casa, esta lindo y feliz, incluso llegó a mi familia un nuevo integrante que ahora tiene dos años y son muy buenos amigos.

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